martes, 5 de enero de 2010

Reseña

El vértigo de la palabra
Dan ganas de gritar a los arte-puristas a ultranza: ¡Tierra!
Y dan ganas de gritar a los poetas “terre a terre”,
demasiados pegados a la superficie: ¡Nube!
Del enlace de la tierra y la nube
surge la poesía más auténtica.
La sangre permanente.
La nube fugitiva.
R.G.


Tierra y nube. Si se revisa la obra poética de Raúl González Tuñón, en principio, implosiona el casillero cajetilla de “poeta social” y segundo, se desploman los anaqueles que dividían a la poesía de contenido social y político de la “poesía excelsa”. En sus poemas: acciones, lugares, personajes y el propio poeta, se suceden o superponen en una convivencia real, onírica y utópica, armónica y conflictiva.
La obra de González Tuñón logró evadirse por sobre la disyuntiva de época en la que le tocó abrirse camino (simplificada en la confrontación Florida – Boedo) a través de una síntesis superadora tanto desde la renovación formal como de contenido; logrando una voz que se mantiene, como le gustaba decir al autor, en “constante exaltación lírica” y que lo ubica como uno de los poetas con mayor originalidad y autenticidad de la poesía argentina.
Uno de los personajes creados por Tuñón, que se transformaría en su heterónimo, Juancito Caminador, se presentó diciendo: “Traigo la palabra y el sueño, la realidad y el juego de lo inconsciente, lo cual quiere decir que yo trabajo con toda la realidad”. Este manifiesto sostiene su universo poético y su figura de poeta. Raúl y Juancito son indivisibles porque la vida y la poesía son para el autor, inseparables. Así va componiendo su triquiñuela: en sus poemas se haya el hecho novedoso, la reivindicación histórica, pero se busca siempre la belleza. Se conmueve por el dolor del mundo, a la vez que intenta encontrarle un sentido al drama humano y la poesía puede abarcar toda la realidad, también lo político. Porque no reduce su lengua a la pirueta ni mira la realidad como cronista, sino que la contempla con ojos de poeta.
Con este artilugio el poeta prestidigitador, lanza su visión fabuladora desbordante de lirismo y se ubica entre la subjetividad y las cosas para formar un nuevo paisaje de relaciones fantásticas. “La naturaleza no se deja copiar, quiere que la interpreten” decía y se asumía intérprete, médium, artista. Su metodología es nombrar las cosas para resguardarlas del tiempo y al nombrarlas, como los surrealistas, las revela, las recarga de significado para perdurarlas ante la muerte y es esa fabulación: su gran autenticidad.
Por eso para el autor “los poetas suelen hacer historia”. No sólo por narrar los acontecimientos actuales que le duelen al hombre, sino porque todo tiene una historia, todo está en movimiento y éste sólo es posible en el tiempo. Hay un pasado, un presente y un futuro para cada cosa. Y Tuñón resuelve tomar la realidad como punto de partida, valerse de la imaginación para interpretar el mundo y con una visión de futuro se anima profetizar: “Soy poeta, es decir profeta”, porque el futuro es la única certidumbre.

Coherentemente, existe en Tuñón una búsqueda de universalización que fluye en toda su poética. Repara en lo ínfimo, en el rincón de una amueblada, en el organito de feria, en el banco de la plaza, para encolumnar a su par a todas las cosas fácilmente olvidables en su ecuménica demanda contra el olvido. También, claro, el olvido del hombre. Pues, abolido el brillo de la modernidad bajo la utilidad capitalista y el sinsentido fascista, la liberación del hombre puede ser lo mínimo. Por eso la poesía, para ser pura, debe ser revolucionaria.
Esta intención abarcadora, su gran capacidad lírica y su compromiso social lo incitan a componer opuestos. “La rosa blindada” el hermoso título, poderoso, que Tuñón le pone al libro que dedica a la sangre republicana derramada en el alzamiento de Asturias, que nace después de haber sufrido la cárcel de Justo, una sentencia en su contra y el exilio por escribir un poema: “Las brigadas de choque” (que ni siquiera llegó a ser publicado en su libro anterior “Todos bailan”); es un ejemplo de tal actitud. La suave y bella rosa debe crisparse: lírico y combativo. Incluso, David Viñas, apunta que en este libro hay un desplazamiento del yo enunciador a un nosotros, que bien podemos atribuir a la necesidad de reforzar esa búsqueda universalista.

Si toda poética es una búsqueda, Raúl González Tuñón busca, además, expandir hacia los lados el eje vertical profundísimo, si por profundidad también entendemos altura, circunscrito al yo poético de otros poetas geniales. A la verticalidad del yo le agrega movimiento, ese desplazamiento, como se dijo, es tiempo, un pulso que marca el largo camino del devenir constante. En el poema La cerveza del pescador Schiltigheim, del libro “La calle del agujero en la media” (otro ejemplar título cargado de resonancias) el yo de Tuñón dice: “…estuve en tal pasión, en tal recuerdo. Estuve, por ejemplo, en la feria de Aubervilliers, una mañana, con un trozo de asado, una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve.” El yo se va de sí, nombra, viaja, se entrega al fluir de esa pulsión expansiva. Hace un culto al movimiento, a la animación de lo inerte, a la valorización de los objetos, al collage, la descripción, la yuxtaposición, la simultaneidad, lo visual.
Y cuando Tuñón nombra un ellos, como en este caso, aquellos siempre son personajes pertenecientes al pequeño mundo cotidiano: verduleras, titiriteros, malandrines, saltimbanquis, prostitutas, organilleros, choferes, deshollinadores, compañeros de militancia. Un otro que, por lo general, se descubre por su oficio proletario, un potencial ellos revolucionario con el que el autor se encuentra sensiblemente hermanado. El título de otros de sus libros es, justamente, “Todos los hombres del mundo son hermanos”.
Aquí y en la mayoría de sus libros, hay cierta organización de la materia verbal a través de un lenguaje callejero capaz de producir la sensación de que el mundo es, pese a las injusticias, un continuon inagotable de originalidad, un devenir “mágico”, si se tienen los ojos aptos para captar el fenómeno. Y hay, desde lo visual, cubismo y fotomontaje, una hipérbole grotesca de la imagen sobre la metáfora. Una rotación de calidoscopio. Una fragmentación en movimiento. Una revolución. Vértigo.
El citado poema del pescador Schiltigheim termina diciendo: “Estamos en una encrucijada / de caminos que parten y caminos que vuelven”. Es frase es un buen acercamiento, “un puerto” para interpretar su obra.

(Nota publicada en el Nº 14 de el Zordo!)

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Mapa de Lectura:
Raúl González Tuñón: La calle del agujero en al media. Todos Bailan. Ed Espasa Calpe. 1993
L. Candiano. L. Peralta: Boedo Orígenes de una literatura militante. Ed CCC. 2007
Susana Cella: Por Tuno. Ed CCC 2008
Raúl González Tuñón: Los Caprichos de Juancito Caminado. Ed Página 12
Raúl González Tuñón: La Rosa Blindada. Ed Libros de tierra firme. 1993

jueves, 15 de octubre de 2009

Crónica

La Asamblea de Flores, resiste

En agosto de 2002, la asamblea de Flores recupera los predios ubicados en Avellaneda 2177 y Gavilán 537. En ese espacio se organizaron y luchan desde hace más de 7 años para encontrar una solución a la problemática de la vivienda y por un trabajo digno. Hoy, uno de los proyectos autogestionados paridos por la crisis del 2001 corre peligro de desalojo. Quieren repetir la historia de excluidos por excluyentes en la pugna de lo privado por sobre lo público.

La Asamblea de Flores surge tras el 19 y 20 de diciembre de 2001 pero, como parte del movimiento asambleario y de proyectos de recuperación de aparatos productivos, fue la reapropiación colectiva de espacios ciudadanos, materiales y simbólicos; que habían sido sutilmente expropiados por una nueva lógica capitalista conocida con el nombre de neoliberalismo (más privatista, individualista y con mayor embotamiento de la sensibilidad social).
En aquellos días un grupo de vecinos comenzó a juntarse en la plaza situada en Donato Álvarez y Avellaneda, denominada por entonces como “Plaza Pedro Aramburu”, para ver qué solución se podía encontrar a la apremiante situación económica-social que se vivía. En esas primeras reuniones se decidía, con justicia, renombrar a la plaza como “Plaza 20 de diciembre” inaugurando con un primer paso simbólico una lucha que se mantiene y se proyecta.
Con el transcurso del tiempo, se tuvieron que dar otros pasos más trascendentes y materiales ante la necesidad de un lugar físico para seguir trabajando. Y así se llega al 2002, cuando la Asamblea recupera la vieja casa de Avellaneda 2177 y, posteriormente, la ex Clínica Portuguesa de Socorros Mutuos en Gavilán 537.
Así lo rememora Gladys, ex enfermera de quirófano de la Clínica y actual miembro de la Asamblea: “Necesitábamos un lugar para hacer comida, porque lo que más se sufría en 2001 y 2002, era hambre”. “Empezamos haciendo una olla y dando de comer a la gente que venía”. “Esto estaba vació, un par de compañeros abrieron, entraron y se empezaron a organizar acá”. “La olla era cada vez más grande y la comida alcanzaba cada vez menos”. “La clínica no se había tocado, todavía”.
La Clínica Portuguesa, a la que hace referencia Gladys, funcionó hasta 1998 cuando tuvo que cerrar acorralada por las deudas que había acumulado. Los trabajadores fueron desempleados sin poder cobrar un peso como indemnización.
Gladys: “Se pensaba en recuperar la Clínica portuguesa para los trabajadores, era todo muy idílico, se hablaba de dar servicios médicos a los trabajadores de otras empresas recuperadas”. “Mantener la empresa para los compañeros; pero eso no se pudo hacer”. “Una clínica es muy difícil de mantener por los altos costos que tiene”. “Se empezó a limpiar y a arreglar el lugar”. “En principio no teníamos muy claro qué es lo que se quería hacer”. “Luego se empieza a trabajar de otro modo, mas organizado, con más gente y se comienza a controlar la entrada”. “Se ve la necesidad de pagar el agua, la luz, el gas, etc.”.
Por entonces, son varios los miembros de la asamblea y gente del barrio que llegan expulsados de sus hogares al no poder afrontar los alquileres. Gladys aclara: “Algunos compañeros empiezan a ser expulsados, en esta zona hay muchos hoteles familiares baratos que en realidad son espantosos, toda la gente vive en una pieza hacinada, mal”. “Hay compañeros que empiezan a venir nada más que con lo puesto. Llegan con niños y así es como la Asamblea decide ocupar la clínica. A las familias que tienen más chicos se les dan los lugares más grandes. Así llegamos al 2005, cuando nació la Cooperativa de vivienda”.
La imposibilidad para muchos trabajadores de poder pagar alquiles restrictivos, ni soñar con ahorrar para una casa propia, hizo que cada vez más familias se acercaran.
Edwin y su esposa son miembros de la Cooperativa y actualmente viven con sus tres hijos en la ex Clínica que el gobierno de Macri busca desalojar: “Nosotros llegamos en el 2005 por necesidad. Yo estaba trabajando como costurero en un taller y en ese año nació mi segunda hija. Mi esposa no podía trabajar porque tenía que cuidar a nuestros hijos y yo no podía buscar otro empleo porque estaba sin documentos. Un familiar nos comento del lugar y nos dijo que funcionaba una olla popular. Nos acercamos y desde entonces formamos parte de la Asamblea. Fuimos participando de a poco. Hablábamos sobre la problemática de la gente, la mayoría sin vivienda, y nos permitieron vivir acá. No teníamos otra opción, con el salario que ganaba no me alcanzaba para poder alquilar una pieza en otro lado y en los hoteles familiares no aceptaban niños. Vivir acá fue mucho mejor, no es lo ideal, pero vivimos un poco mejor”.

El reclamo por una vivienda digna
Ante un Estado ausente, viciado y vaciado por una dirigencia política que no está a la altura del pueblo que dice representar, la gente se organiza y solidariza para salir adelante.
Según Edwin: “La lucha que llevamos como organización y Cooperativa de Vivienda es la de poder lograr una vivienda digna. Es algo muy positivo que estoy viviendo. Con la Cooperativa Social de Flores Ltda. podemos llegar a tener una casa en la que nuestros hijos puedan vivir sin que tengan que dejarla porque venció el plazo, nos saquen o nos suban el alquiler. O podemos lograr préstamos de acuerdo a nuestros salarios. Acá, todos somos trabajadores y podemos pagar trabajando una vivienda”. “Reclamamos la poca importancia que da el gobierno a las necesidades que tiene mucha gente de una vivienda digna, porque con los sueldos que gana un empleado, como en mi caso, no alcanza para poder obtener un préstamo o un crédito”.
Pero tanto el Estado porteño como el nacional, siempre a través de sus gobernantes; no sólo desatiende las necesidades de sus gobernados sino que pone todas las trabas posibles para que no se generen nuevas fuerzas.
Gladys: “Tuvimos aprietes para dejar el lugar. Ahora están hablando de la deficiencia habitacional que hay en Buenos Aires y alrededores. Estos vienen haciendo gárgaras hace añares. Desde que estuvieron los milicos, hasta que vinieron los gobiernos, “democráticos”. Digo entre comillas, porque de democracia: nada”.
Hasta noviembre de 2008 en la Asamblea funcionaba una guardería para que las madres del barrio y asambleístas pudieran dejar a sus hijos mientras iban a trabajar. Gladys: “La guardería era gestionada por nosotros”. “El año pasado vino gente de Macri y la cerró porque le faltaban cosas y según ellos era insegura. En los años que la tuvimos nunca hubo un accidente con los niños, todos éramos responsables, a pesar de que había personas especialmente designadas y gente idónea trabajando”. “Nosotros le dábamos desayuno, almuerzo y merienda a esos chiquitos. Ellos vinieron, nos llenaron de papeles, nos intimaron a pagar, pero no nos dieron ninguna solución. No se hacen cargo de los chicos”.

Organización colectiva como una opción

Hoy en los dos predios recuperados por la Asamblea funcionan: La Cooperativa de Vivienda Casa Social de Flores Ltda. (Inscripta en el Inaes con matrícula Nº 31067/06) en la que viven 35 familias. Una Cooperativa Textil. El Centro Cultural 20 Flores: con más de 20 talleres culturales y de género. Un centro de asesoramiento legal. Se brinda, además, atención primaria de salud y atención psicológica. Funciona una biblioteca comunitaria. Se sigue dando de comer a más de 150 personas diariamente, hay apoyo escolar para los niños. En verano funciona la colonia de vacaciones en la que participaron más de 180 niños y niñas.
Edwin: “Esta organización, desde un principio, fue muy democrática. Uno puede opinar y tu opinión es respetada sin importar de donde vengas”. “Aquí todos tienen el mismo derecho y la misma obligación”. “Organizarse para un fin en común, es la manera más efectiva de lograr objetivos o de ser escuchados en algunos reclamos”. “La Asamblea como organización me parece una escuela de aprendizaje social, por que desde que estamos acá vemos de otra forma todas las cosas que suceden a diario”.

Gladys: “La semana pasada salió la liquidación del lugar según nos dijo el síndico del Gobierno porteño. Al principio vino muy duro, diciendo que los trabajadores de la clínica tenían que cobrar y que había que rematar todo esto. Decía que había muchas denuncias de los vecinos, que no se quiso abrir la puerta a una inspección”.
Edwin: “Pero en estos cuatro años de participación en la asamblea, aprendimos muchas cosas: a no conformarse con el estado de vida que te quieren imponer, luchar por mejores salarios, por una mejor educación para nuestros hijos, por salud y aprendimos que organizados podemos llegar a mejorar todo eso”.
Gladys: “Nosotros necesitábamos la vivienda transitoria hasta que tengamos nuestra vivienda. Esperamos una salida
digna, alguna posibilidad para que nosotros podamos comprar este terreno”. “Esta casa la pensaban tirar abajo. Nosotros vivimos arreglándola. Pusimos mucha plata y trabajo. La idea es poder comprar y conseguir un crédito blando para construir”. “Por un lado el gobierno de la ciudad nos intima y por otro nos da una mención por toda la actividad cultural que hacemos”.

Consecuentemente a la decadencia de la política real, Mauricio Macri, el empresario millonario advenedizo como actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el cool, el pro, el “apolítico” por autodefinición; está ensimismado en borrar cuanto vestigio de autonomía y autogestión se yergue sobre estas tierras a las que considera tan propicias para la inversión inmobiliaria. En su afán, pone palos en la rueda y en las cabezas. Ha dispuesto un cuerpo para-policial que funciona como patota de apriete al que denomina, por esos eufemismos de la posmodernidad designificante, con el nombre de Unidad de Control del Espacio Público. Con el fin de cumplimentar por la fuerza los desalojos ordenados por las manos judiciales resueltas a fundamentar desde el derecho los solapados intereses económicos.
En contraposición, vale la pena transcribir
dos artículos constitucionales para esgrimir ante los prontos defensores de la propiedad privada que bregan en desmedro del bienestar general y de derechos inalienables y hacer una breve reflexión:
-Artículo 14 bis de la Constitución Nacional: “El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social” (…) “la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna”.
-Artículo Nº 31 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires:
“La Ciudad reconoce el derecho a una vivienda digna y a un hábitat adecuado. Para ello:
1. Resuelve progresivamente el déficit habitacional, de infraestructura y servicios, dando prioridad a las personas de los sectores de pobreza crítica y con necesidades especiales de escasos recursos.
2. Auspicia la incorporación de los inmuebles ociosos, promueve los planes autogestionados, la integración urbanística y social de los pobladores marginados, la recuperación de las viviendas precarias y la regularización dominial y catastral, con criterios de radicación definitiva”.
Este es uno de los despropósitos del actual gobierno porteño: la ley que lo rige reconoce el derecho a la vivienda, auspicia la incorporación de inmuebles ociosos, promueve los planes autogestionados; pero el empresario-político, sin ideologías, que no mengua en su arenga mediática insistiendo en que “hay que borrar los limites entre lo público y lo privado”; no deja de intimar con papeles o con palos a los que reclaman una vivienda digna y se organizan con tal fin.
Vale recordar que siempre que hay alguien excluido hay alguien que excluye, cuando hay un marginal hay un marginador. Y no hablamos de los que “se tiran a chantas”. Las órdenes de desalojo y las políticas de exclusión lo que dicen realmente es: los trabajadores empobrecidos, afuera de la Capital Federal.
Pero el incumplimiento desde la política de una ley tendiente a la equidad, reduce a la norma a enfatizar las injusticias.
Fig 1: La Ex Sociedad Portuguesa sobre Gavilán
Fig 2: Festejos por los 7 años de lucha
Fig 3: Frente del espacio Recuperado por la Asamblea sobre Av. Avellaneda
(Nota publicada en el Nº 13 de el Zordo!)

martes, 15 de septiembre de 2009

Nota

La Antártida ¿Argentina?

La gran mayoría de los argentinos no repara en la Antártida, si lo hacen, muchos parten del error de considerarla definitivamente consolidada dentro de la soberanía argentina, o pensando, ingenuamente, en una pequeña porción de tierras congeladas. Así fuimos educados, por algo será.


La República Argentina posee una superficie de 2.780.400 km² y ocupa el octavo puesto mundial entre los países con mayor extensión.
Además, mantiene un pedido de soberanía sobre 1.461.597 km² de territorio antártico, el equivalente a la mitad de su territorio actual, exactamente lo mismo que: Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Buenos Aires, juntas. Si Argentina lograra incorporar esas tierras bajo su soberanía, quedaría en el séptimo lugar mundial con 3.761.274 km² de superficie.
Las ventajas de poseer ese territorio exceden a las genuinas ambiciones soberanas del país: geopolíticamente es central, militarmente es estratégico, desde lo científico es estimulante y es económicamente favorable. Claro que para eso, Argentina debería lidiar con el reclamo superpuesto de otros países y con la propia desidia nacional.

La injerencia extranjera y la vista gorda

En verdad, la potencialidad antártica no se toma en su verdadera dimensión porque el discurso colonizador reinante y los gobernantes vende patria han hecho mella sobre la representación que la sociedad argentina tiene sobre esas tierras.
Esta desvalorización, ignorancia o indiferencia, se basa en dos aspectos: uno cuantitativo y el otro cualitativo.

- Desde lo cuantitativo la sociedad argentina no tiene conocimiento de la extensión real del territorio antártico reclamado. Tan grande es que, para ejemplificarlo con claridad, si se incorporara, el centro geográfico longitudinal de Argentina pasaría a ser Viedma. Sí, Viedma, aquella que “el padre de la democracia” e indultor quería transformar en Capital Nacional por concejo militar.
La comunicación imperialista operó, incluso, cartográficamente. Hasta hace muy pocos años, todos los estudiantes primarios de nuestro país utilizaron el mapa político Bernardino Rivadavia, en el que, curiosamente, el territorio antártico aparecía agregado en un recuadro inferior, no sólo fuera de su geografía natural sino en una escala menor que el resto del territorio nacional.
Y creer o reventar, nos acostumbramos a pensar en falsas dimensiones y en una porción de torta menor a la que verdaderamente corresponde. La metáfora de la torta no es arbitraria si se mira la actual división del Continente Antártico con 8 países reclamando parte del territorio (Fig 1). Cabe aclarar, que todos estos reclamos están suspendidos por la aplicación del artículo 4 del Tratado Antártico de 1961 pero que promete grandes rivalidades a su caducidad.
Es claro que si la representación cartográfica hubiese defendido intereses nacionales tendría que haber respetado dimensiones geográficas proporcionales e ir actualizando las divisiones políticas en disputa, para otorgar una visión esclarecedora, más cercana a la realidad y al debate nacional que tenemos por delante.
Sin embargo, por una curiosidad histórica que no es casualidad, los mapas en cuestión tomaban el nombre del primer Presidente, Bernardino Rivadavia; el mismo que contrajo el primer empréstito argentino a favor de Inglaterra con el que endeudó al país innecesariamente por 80 años y por un dinero que nunca llegó, sino en títulos.

El mismo presidente que ante el litigio con Brasil sobre la cuenca del Río de la Plata, concedió, por intervención y sugerencia de la diplomacia británica, la banda oriental del río para la creación de un tercer estado: Uruguay. Y el mismo que entregó parte norte y oeste del territorio argentino, también, por expresa recomendación de Inglaterra.Pero las casualidades no terminan ahí: Inglaterra es uno de los 8 países que tiene reclamos de soberanía sobre parte del territorio antártico. Entonces, la representación cartográfica del mapa político B. Rivadavia, más que una imagen del territorio nacional, parece una consecuencia de las políticas gubernamentales ha pedido del imperialismo liberal, implementadas por aquel presidente inaugural y mantenidas por todos los que le siguieron. Autorizando una y otra vez el engaño nada menos (o justamente) que en la educación de su pueblo.

- Desde lo cualitativo se inculcó a la sociedad argentina que esas tierras cubiertas de hielo, con nieves eternas y temperaturas bajo cero, no servirían para nada. Y al no ser productivas eran, por lo tanto, olvidables. Claro que quienes debíamos olvidarnos de esas tierras éramos los argentinos y no recordar, incluso, que otros países pudiesen estar interesados en ellas.
En verdad, esas tierras no sirven para ser sembradas ni para criar ganado, que era el fundamental interés en los tiempos en que dejamos de ser colonia española, gracias a los hombres de Mayo, para defraudarlos después y transformarnos en colonia británica.
Pero los tiempos cambian, dejamos el carbón por el gas y el petróleo y pasamos de la modernidad a la era de las necesidades básicas irresueltas: escasez de agua dulce y una demanda creciente de alimentos. Esto, en un entramado global en el que el conocimiento es clave. En este contexto la Antártida comienza a cobrar cada vez mayor valor y, cuidado: las potencias mundiales se diferencian por pensar a largo plazo…

¿Por qué prestarle atención?

Para ejemplificarlo geopolíticamente se recomienda tomar un planisferio y colorear los siete países con mayor territorio, si Argentina incorporara las tierras antárticas. Se reconocería automáticamente que el país pasaría a cumplir un papel de mayor protagonismo a escala mundial y de manera preponderante. Y si bien la idea de extensión territorial unida a la grandeza de una nación es una premisa desprestigiada, lo es, justamente, porque países que no contaban con grandes territorios (y por ende con pocas riquezas naturales) han sabido presionar, obstaculizar e invadir a países con mayores recursos pero más vulnerables, para hacerse de sus bienes.
Geopolíticamente, decíamos, Argentina sería el país con mayor latitud en su extensión, lo que significaría la mayor variedad de climas con las diversidades biológicas que ello implica. Y atención aquí: sería uno de los pocos países en el mundo que contaría con puertos en dos océanos diferentes y podría ser, a excepción de Estados Unidos, el único país de América en tener un paso transoceánico.
Por si fuera poco, Argentina contaría con una de las mayores reservas de agua dulce, fácilmente potabilizable para el consumo humano, en un mundo en el que actualmente mueren por día 12.000 niños por falta de agua o por enfermedades derivadas del consumo de agua mala.
Desde lo militar, el país potenciaría sus posiciones estratégicas, pues, además de contar con puertos de ultramar en el Atlántico y en el Pacífico, podría tener bases aéreas en el lugar más austral del mundo, con lo que obtendría un mayor control del hemisferio sur y del Pasaje de Drake. Se podría, además, profundizar la intervención continental que ya se tiene con las 13 bases en funcionamiento permanente y transitorio.
Científicamente, es un desafío estimulante. La Antártida es un continente prácticamente inexplorado y lo poco que se lo ha podido estudiar resulta muy alentador. La potencialidad de obtener energía eólica que le permitiría autoabastecerse, la existencia de especies marinas que pueden evitar el congelamiento y otras miles que esperan ser develadas, lo convierten en un nuevo ecosistema riquísimo para la investigación.
La sustentabilidad económica es tan incuestionable como inmensurable.
Se cree, cerca de la certeza, que existen bajo su suelo grandes reservas de petróleo, gas y minerales. La explotación minera responsable sería un aliciente en un país donde esa activad contamina y es penosamente extranjera. En un país, también, que ya está sufriendo las consecuencias del desmonte por el afán de obtener más tierras cultivables (léase, brindando materias primas y alimentos a los países dominantes a un costo menor del que a ellos mismos les costaría producir y sin los desastres ecológicos que acarrea), la Argentina podría incorporar nuevos animales en las dietas culinarias: en la Antártida habita la foca cangrejera que es el mamífero con mayor número de individuos en su especie que existe en la tierra. En ese sentido, son varios los que apoyan la posibilidad de utilizar krill, con un alto valor nutricional, para alimento humano. Y no es cuestión de depredar, sino de realizar un proyecto viable en un contexto en el que se cree que dentro de 50 años más del 50% de los alimentos provendrán del mar.
La actividad pesquera en aguas australes ya está demostrando su capacidad productiva aunque, lamentablemente, también se está explotando un recurso nacional por empresas internacionales.

Precauciones

En su política de integración del territorio antártico, Argentina debe tener en cuenta algunas precauciones para no obtener resultados desfavorables en su reclamo de soberanía.
Los cuidados deben responder, principalmente, a los reclamos de soberanía de otros países y a los intereses que puedan tener otras potencias sobre el territorio.
Parte del territorio que Argentina reclama se encuentra superpuesto a los reclamos de dos países: Chile, por un lado y (“¡Eureka!”) Inglaterra, por el otro, que reclama toda la península Antártica. Y es allí donde el país debe tomar recaudos porque Londres ya ha demostrado la capacidad que posee a la hora de defender sus intereses terrenales, ya sea por la fuerza: como lo hizo en Malvinas, o por la diplomacia: como el citado caso de la creación de Uruguay. Máximo, cuando los bretones ya han solicitando a la ONU la extensión de la plataforma marítima, han emitido su moneda para la Antártida, y cuando Francia, Noruega, Nueva Zelanda y Australia, que también tienen reivindicaciones territoriales sobre el continente, reconocieron el Territorio Antártico Británico.
Nuestro país, tampoco debe descuidar la posibilidad de que se quiera nombrar a la Antártida “patrimonio de la humanidad”, intentona que, proclamando velar por el bien futuro de los hombres, propone borrar la soberanía de los pueblos sobre sus territorios, como ya lo propuso EEUU con el Amazonas. Las fronteras puede que sean un impedimento para la unión de los pueblos, pero la injusticia y la dominación lo son aún más.
Al igual que debe prestar atención a las barreras proteccioncitas impuestas por países que, enarbolando banderas ecologistas, socavan hoy, con total hipocresía, el ecosistema y sus recursos. O recordar, al menos, que el capitalismo neoliberal e imperialista no es ecologista.
Nuestro país debe profundizar las políticas destinadas a la Antártida para que no se sume a nuestra penosa lista de frustraciones. Para eso se necesita lealtad nacional en la política, ética en la Fuerzas Armada y otros organismos y responsabilidad en la sociedad.
Entre las medidas que se analizan, poblar el suelo austral no es una idea desechable. Y aumentar el presupuesto destinado es una necesidad.
Se podría empezar restituyendo al viejo buque Irizar por nuevas embarcaciones o, por lo menos, abandonado el mapa de la dependencia discursiva y adoptando por ley nacional el mapa bi-continental emancipador. (Fig 2).
Por otro lado, dado que el territorio reclamado por Argentina está comprendido casi en su totalidad dentro del reclamo británico y en gran parte por el reclamo chileno; una buena posibilidad sería que Argentina y Chile, bilateralmente, se unieran para peticionar en organismos intencionales ante la reclamación inglesa y para contradecir de una buena vez nuestro pasado latinoamericano referenciado de intervención británica para separar a pueblos hermanos y arriarse victoriosa sobre la división.

Tenemos que abandonar la imagen imperialista que tenemos como argentinos de ser un país exclusivamente agrícola-ganadero, porque, excluyendo nuestras excelentes potencialidades tecnológicas y humanas y tomando en cuenta solamente nuestros recursos naturales, el territorio, actualmente, no sólo nos ofrece otras variantes económicas sustentables; sino que en el futuro, si hacemos las cosas bien, además de lo que ya tenemos, nuestro suelo puede estar cubierto casi en un 50% de hielo.

(Nota publicada en Revista el Zordo Nº 12)

(Fig 1). División actual con los reclamos

(Fig 2). Mapa bi-continental

domingo, 26 de julio de 2009

Poesía

En la transparencia del día

Un amanecer
que quiebra las sombras de mi
y tatúa otro silencio con rocío,
celeste vivo
embriagado de ausencias
sucumbiendo en el ícaro de los pájaros.

Un cielo claro
de alados cuerpos fundidos
que alumbra con soles de días que no vendrán,
de manos diáfanas
arropando inmensidad
sobre las solitarias noches de la memoria.

Una nube va
saltando de astro en astro
esquivando la sed con la que bebe la muerte…

Día espejo
que muestra del otro lado
criaturas nocturnas que habitan mi tristeza,
y un poema
que habla con las palabras
de las cosas sin forma y que no tienen nombre.

Remolinovencedor

jueves, 26 de junio de 2008

Reseña

A ciento diez años del asesinato del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca
Cuando las palabras pueden más que las balas

Federico cumple seis años. La familia se reúne para celebrarlo en la gran casona de Fuente Vaqueros en las sierras de la Granada que lo vio nacer. El pequeño le pregunta a su madre, Vicenta Lorca Romero, maestra, y quien incentiva las curiosidades artísticas de su retoño; cuándo llegará su padre para comenzar la fiesta. El hacendado Federico García Rodríguez, no se hace esperar y vivando al mayor de sus cuatro hijos, repartiendo abrazos y besos para todos, deposita su sombrero en el perchero y se deja caer en el sillón de mimbre del soleado comedor. Los demás miembros de la familia también se sientan cerca del piano para escuchar al agasajado interpretar viejas canciones y romanceros populares. Esa métrica andaluza que acompaña a las vibraciones musicales por el aire, navegará también en las venas del futuro poeta durante su crecimiento y le dará el ritmo a la forma y contenido de su propia voz.
Pero es 5 de junio de 1904 y él, todavía niño, no piensa en lo que le costará terminar la carrera de abogacía para finalmente graduarse y nunca ejercer la profesión. Por el contrarío, esta tarde en la que el sol se empeña en rellenar la habitación, Federico García Lorca se deja poseer, a su vez, por la poesía; para vivir en y por ella hasta el final de su vida.


Transmutar

Viajes, estudios y tertulias irán afianzando la amistad del poeta con otros escritores, pero tendrá que esperar hasta 1918 para editar su primer poemario: “Impresiones y paisajes”. El afecto con sus pares irá madurando con los años y dará como fruto, en el verano de 1927, a una serie de presentaciones y lecturas para reivindicar la poesía del poeta español Luis de Góngora y Argote en conmemoración del trigésimo aniversario de su muerte. La historia de la literatura universal le daría a ese movimiento el nombre de “Generación del 27”. Incluso, ese mismo año García Lorca publica su primera obra de teatro: "María Pineda”. España vive su “época de plata” literaria y el ya talentoso poeta gitano no para de escribir poesía ni teatro convirtiéndose en uno de sus pilares.
Entre viajes, se radica un año en Nueva York para seguir con sus estudios. Lejos de obnubilarse con las luces de la gran ciudad y la pomposidad de su gente, Lorca no puede dejar de ver la sangre que se escurre por debajo de las calles. La deshumanización e individualismo del capitalismo avanzado y del que sólo le cabe una visión apocalíptica y desesperada que refleja mas tarde en: “Poeta en Nueva York”. Claro que para gritar ya no puede valerse del romancero y los cantos populares. Su lirismo necesita de otro ritmo y otra forma.
Federico García Lorca regresa a una España que empieza a resquebrajarse y el poeta se convence de que ante la realidad social el artista debe apasionarse. Su voz exige despegarse de la realidad para intentar abordarla y se tiñe con el surrealismo. Su poesía se rebela a sí misma. Muta entre lo popular y lo académico, entre lo clásico y la vanguardia, entre lo español y lo universal, lo racional y lo ilógico, va de lo cotidiano a lo onírico y viceversa. Pasará, según sus propias palabras, “del querer al amar” y buscará en cada uno de sus escritos a la poesía pura.


Imaginación, inspiración y evasión

El autor entendía que casi todo arte tiene su base mas firme en la imaginación, sinónimo de aptitud para el descubrimiento. Por eso, García Lorca no creía en la creación, sino en el descubrimiento. Como no creía en el artista sentado sino en el artista caminante. Para él la hija directa de la imaginación es la metáfora. La hija legítima y lógica, nacida muchas veces con el golpe rápido de la intuición o con la lenta angustia del pensamiento. Pero la imaginación esta limitada por la realidad. No se puede imaginar lo que no existe. “Vuela la imaginación sobre la razón como el perfume de la flor sobre la flor misma sin desprenderse de los pétalos, siguiendo los movimientos de la brisa, pero apoyado siempre en el centro inefable de su origen” *.
En contraposición, Lorca aseguraba que la inspiración golpea de plano muchas veces a la inteligencia y al orden natural de las cosas. “La imaginación es inteligente, ordenada, llena de equilibrio. La inspiración es incongruente en ocasiones, no conoce al hombre y pone muchas veces un gusano lívido en los ojos claros de nuestra musa”. *
Para Lorca así como la imaginación poética tiene una lógica humana. La inspiración poética tiene una lógica poética. “La inspiración es un estado de fe en medio de la más absoluta humildad.” * El poeta necesita una fe rotunda en la poesía, se necesita un estado de virtud material y espiritual de cierta perfección y se necesita saber rechazar con vehemencia toda tentación de ser comprendido.
Es así como García Lorca creía que: la imaginación lleva y da un ambiente poético y la inspiración inventa el hecho poético. Porque: “El hecho poético no se puede controlar con nada. Hay que aceptarlo como se acepta la lluvia de las estrellas. La poesía puede fugarse, evadirse, de las garras frías del razonamiento.”*
La poesía se expande en Lorca con un sentimiento planetario y procura huir de toda estética establecida. Pasa de la imaginación que es un hecho del alma, al camino de la inspiración que es un estado del alma. Una evasión pura. La inspiración del poeta descubre el hecho poético y ya no hay términos, ya no hay límites, ya no hay leyes explicables. ¡Admirable libertad! “La poesía deja de imaginar, deja de soñar, va del querer al amor”. *


Textual

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA (1)

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando./
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño./
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos./
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados./
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos./
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado./
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados./
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados./
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano./
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.


La luz del poeta es la contradicción.

“La poesía no quiere adeptos, sino amantes. Pone ramas de zarzamora y erizos de vidrio para que se hieran por su amor las manos que la buscan.” **

La poesía de Lorca es una poesía virgen, desanudada, libre de paréntesis. Es una poesía ecuménica con sus leyes recién creadas para ella y su cielo inédito. Y ha logrado exaltar el punto de pureza y sencillez al que conduce el hecho poético: eso que viene al poeta en calidad de inocencia y de trémula verdad. “Volver los ojos al puro instinto a la creación virginal incontrolada, a la fuente fresquísima de la emoción directa, descansando bajo la fuerza irrefrenable de sus propias almas descubiertas.”**
Lorca descubre que es en la imperfección donde brilla la belleza: en la dualidad de héroes-antihéroes, amor-frustración, marginalidad-autodestrucción, perpetuidad-esterilidad, real-irreal, vida-muerte. Y arguye una contradicción más en su derrotero poético: entre hombre y dios. La creación les es negada a los hombres. Hacer algo de la nada es tarea divina. Pero Lorca profundiza y eleva su metáfora. Recurre con maestría a la prosopopeya: figura que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o abstractas, acciones y cualidades propias de seres animados, o a los seres irracionales las del hombre. Figuración de lo contradictorio. De esta manera, en su simbolismo: como la luna es muerte; la noche es drama y, su baño de plata, un cortejo fúnebre.


El romance del poeta y la luna

Lo obligan a bajar de la caja de un camión cuando la alborada ilumina las humilladas sierras, en un anónimo lugar entre Viznar y Alfacar, de una España que llora. Es 18 de agosto de 1936. Lo acompañan dos banderilleros y un maestro. Tres hombres, bajo el mando de otro uniformado, los empujan. Nadie le dirige la palabra ni le mira a los ojos. Dejarán que las bocas de los fusiles hablen por ellos. En la Granada que le dio la vida, la sangre se reencontrará con su tierra. Su cuerpo cae tras el estrépito infame. La luna esta mañana, se lleva a su poeta preferido para hacerlo su amante noche a noche.
Ciento diez años después de su nacimiento, todos honrarán el nombre de Federico García Lorca y nadie recordará siquiera, el nombre de sus asesinos.

Referencias:
* Extractos de una conferencia de F .G. L. dictada en Madrid, 16 de febrero 1929.
** Extractos de una conferencia de F. G. L. dictada en Nueva York, 10 de febrero de 1930.
(1) Poema de F. G. L. incluido en Primer romancero gitano escrito entre 1924-1927.

Bibliografía:
Federico García Lorca conferencias II, Mario Hernández, Alianza Editorial
Poema del cante jonde, Federico García Lorca, Obras completas, Vol. 3, R. B. A. Editores, España, 1998
Primer romancero gitano, Federico García Lorca, Obras completas, Vol. 4, R. B. A. Editores, España, 1998
Poeta en Nueva York, Federico García Lorca, Obras completas, Vol. 5, R. B. A. Editores, España, 1998

lunes, 5 de mayo de 2008

Nota de opinión

La construcción discursiva del otro.

En el transcurso de estos cinco años de gobierno Kirchnerista, se sucedieron varias críticas, provenientes de diferentes sectores, sobre la utilización de un discurso gubernamental manierista y manipulador de la opinión pública. Sintetizado, se lo denomina como un “doble discurso”, pero pueden observarse diferentes variables, desde su connotación, sobre la construcción de la otredad.


Entre los diferentes puntos que en este respecto pueden rastrearse en el discurso oficialista sobresale la utilización de la antinomia: “nosotros o el mal mayor”. Cuestión ésta que se enfatizó en las últimas elecciones para posesionar a Macri como lo peor que le puede pasar a la argentina. Como si el kirchnerismo, en verdad, no fuera muy parecido al macrismo. Porque, vamos, que este gobierno por más que se proyecte ante la sociedad como un gobierno “reformista”, ahí están todavía la brecha entre ricos y pobres, los recursos energéticos y mineros privatizados y extranjerizados, la criminalización de la protesta por la firma de la ley antiterrorismo, la ley de radiodifusión de Martínez de Hoz, la flexibilización laboral, y una larga fila de etc. que esperan por una reforma pragmática y no discursiva. (Vale aclarar que esto se esperaría de un gobierno que se dice reformista no de un gobierno como puede ser el macrista para quien no hay otra ley que la de la selva-mercado y que se caiga quien no pueda agarrarse).
Otro punto, que se puede mencionar como una figuración discursiva que hace el oficialismo es el contraste continuo entre peronistas – anti-peronistas, que le sirve al gobierno para denominar como “gorila” a cualquier crítica. Aunque lo ilógico sea plantear la discusión en estos términos, cuando ya el peronismo dista de ser aquel movimiento justicialista que iniciara su general. Hoy, como mejor ejemplo de anti-peronistas basta con ver en lo que resulto el peronismo actual. Sin embargo, en estos últimos días, está clasificación recayó airadamente sobre los directivos de la Sociedad Rural Argentina, quienes más que gorilas son anti-populares. Es decir, que si bien es cierto que no le gustan los peronistas, con ellos han sabido, llegado el caso, ser socios en más de una oportunidad. Porque lo odiado por los dirigentes rurales es, en realidad, el pueblo, las masas, aquellos “cabecitas negras” del ayer y del hoy. Claro que por debajo de esto, subyace una significación aún más caprichosa y es la que lleva a los actuales peronistas a conceder a su partido la convergencia: peronista = pueblo. Cabría entonces la pregunta ¿es el peronismo actual, un movimiento popular?
Si es así, por qué se va a endeudar al país con la construcción de un tren bala que solo servirá para unos pocos y que tendrá estaciones, curiosamente, en las ciudades más ricas del país. Por qué no se utilizan las retenciones a las exportaciones para la construcción de un tren acorde con las posibilidades de un país tercermundista y latinoamericano. Por qué no se intenta comunicar a los pueblos del interior y sus mercancías con los grandes centros urbanos para reflotar las economías regionales a través de un verdadero sistema ferroviario democrático.
El gobierno, a través de su discurso, simplifica una y otra vez la lucha de poderes (que no es otra que la lucha de clases) con antinomias en donde se construye al otro como salvoconducto de su propia imagen y está se trasluzca con la de un gobierno “progresista y reformista”, representante del pueblo, para que al otro, por oposición, solo le quepa el traje del malvado ponedor de palos en la rueda.
No habla de los diferentes estratos sociales que comprende el campo ni trata de guarecer a los pequeños productores de las megas multinacionales. No habla de repartir las tierras entre diferentes cultivos regionales. No habla de blanquear a los peones y mejorar su salario. No opina que la tendencia al monocultivo, no se dio de la noche a la mañana, sino que se fortaleció con el gobierno de Nestor Kirchner. Habla “del campo” como una entidad indisoluble y nada hace para mejorar algunas de las injusticias mencionadas anteriormente.
Y que no se confunda el lector: la Sociedad Rural está emparentada con lo peor de nuestra historia y está unida a las injusticias más aberrantes, es responsable del desequilibrio y del sin sentido general, pero por qué este gobierno insiste con ser el portavoz de los derechos humanos. No cabe, entonces, preguntarse a quiénes está silenciando al tomar esa voz. Esa voz reivindicatoria, en realidad, no les correspondería a los trabajadores de las fábricas recuperadas, a los pueblos originarios, a los portavoces de los diferentes centros de derechos humanos, a las mismas madres y abuelas de plaza de mayo, a los inmigrantes empleados vilmente, a los que están trabajando en negro. Por qué el actual peronismo tiene que ser el portavoz de los derechos humanos cuando tiene en sus filas a Alberto Fernández, a José Luis Romero y a Daniel Scioli. Qué idoneidad moral tienen para ser adalides de los derechos humanos. Cómo pueden llenarse la boca, hablando de la importancia de estas normas, cuando todavía está impune el secuestro de Julio López y es claro el desinterés o la ineptitud para proteger a los testigos en los juicios de lesa humanidad dejando que secuestren en sus narices a Juan Puthod para después buscarlo con 250 oficiales, mientras se disponían de 500 efectivos para reprimir a los trabajadores de Maffisa, en La Plata, por defender sus puestos laborales. Claro que esta bien que un gobierno pregone su férrea convicción por la protección de los derechos humanos, pero mejor sería que actuara en consecuencia.
Otra de las simplificaciones discursivas que aplica este gobierno es posicionarse como celador de las masas populares contra los arrebatos de la oligarquía. Cuando en realidad, lo que facilitan con todas estas perogrulladas es que no se discuta nada. Nada que verdaderamente sea transformador, nada que saque a la argentina de esta crisis endémica, nada que cuestione los límites de los privados, nada que aclare las facultades constitucionales de la intervención estatal. Nada que plantee un curso revolucionario. No. A ver si el pueblo recuerda que hay muchas otras formas de llevar a la realidad, un país más equitativo y justo, desterrándolo de la abstracción meramente discursiva. Algunos lo justifican comparándolo con la intrascendencia que tenían estos temas durante el menemismo. Sería bueno comentarles que esta realidad dista mucho de estar a la altura de lo que debería ser.
Incluso, sería pertinente recordarles que en 1837 Esteban Echeverría publicaba su poema en prosa La Cautiva, un texto que versa sobre los infortunios que deben pasar una mujer blanca y un soldado del frente conquistador del “desierto” (vaya paradoja, conquistar un desierto), para escapar del cautiverio y las vejaciones a las que los sometían un malón de indios “incivilizados”. Para contar la historia Echeverría no sólo oculta los motivos por los cuales los indios se sublevan, que no era otro que la defensa ante el arrebato y el genocidio al que se los estaba sometiendo, sino que además, en su texto “los salvajes” no tienen derecho a defensa y mucho menos al uso de la palabra. Los trata, simplemente, como animales salvajes que entorpecen el desarrollo y el progreso de una nación civilizada, cuyo único merecimiento es morir. Es un guiño de ojo al exterminio indígena porque éstos son el peor tumor del mundo, el mal mayor.
Así, se desdibuja al otro desde el discurso del padre de la narrativa argentina, se lo parodia, se lo disfraza y se lo deshumaniza para que no tenga voz y se transforme en una pantomima que debe ser dominada. Semejante a lo que Dorfman y Mattelart le atribuyen a Disney en Cómo leer al pato Donald: “Disney-Cosmos no es el refugio en la esfera de la entretención ocasional, es nuestra vida cotidiana de la dominación y del sometimiento social. Pero al poner al Pato en el tapete es cuestionar las diversas formas de cultura autoritaria y paternalista que impregnan las relaciones del hombre burgués consigo mismo, con los otros hombres y con la naturaleza. Es una interrogación sobre el papel del individuo y de su clase social en el proceso de desarrollo histórico, sobre el modo de fabricar una cultura de masas a espaldas de las masas”
Por eso, cuando el poder político, económico, administrativo, cuando un canon literario o cuando, en apariencia, un simple dibujo animado construyen “al otro”, debemos estar atentos. Porque esa construcción siempre nos esta diciendo algo más interesante, real e importante de quien emite ese juicio, que sobre quien es objeto de esa tematización. Cualquier parentesco con el discurso paternalista de Cristina Fernández de Kirchner, o con los discursos oficialistas homogenizadores del “otro”, no es mera casualidad. Porque para que no exista una multiplicidad de ideas, para que ese “otro” no tenga identidad, no pueda organizarse, no pueda exigir más, la receta argentina tiene sus ingredientes discursivos muy bien aprendidos.

lunes, 4 de febrero de 2008

Poesía

Poesía del pensamiento o de la luz y la sombra

Revolviendo las formas entre lo visible y lo invisible,
mostrando una radiografía esquizofrénica de la materia,
la tarde avanza y transforma las cosas,
como si ellas no fuesen más
que un retruque entre la luz y la sombra.
Así, el día y la noche, en su afán de círculo,
reformulan los patrones de distancia entre los hombres
y le injertan en la mirada
la presencia del vacío,
la duda entre lo que sus manos tocan y lo que no tocan,
la certeza del ser, del no- ser y de las posibilidades entre ambos.
Los hombres perciben humildemente
que viven en el vacío y moviendo sus manos en él,
hasta que toman otras manos o una taza,
se preguntan por qué si el lugar del ser o del no-ser es el vacío:
cómo el lenguaje de los hombres no es el silencio.
Y entonces, de repente, se arrojan a escribir al descubierto,
en la intemperie, una poesía tan humana
que no habla del hombre sino del no-hombre,
una poesía anterior a si mismos,
una poesía del pensamiento
que no es más que un capricho de la luz y la sombra.
Como si la confusión fuese el estado general del universo
y el orden no estuviese necesariamente en su revés,
sino reservado en cualquier otra naturaleza.

Remolinovencedor

lunes, 21 de enero de 2008

viernes, 18 de enero de 2008

Entrevista

Libreros de Buenos Aires

Desde la fundación de Buenos Aires por Juan de Garay, en 1580, trascurrieron casi dos siglos para que en la ciudad hubiese imprentas, proveedores de libros, librerías y libreros. Fue en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se asentaron los primeros mercaderes de libros, algo así como protolibreros sin tener librerías instaladas. Por eso, en sus comienzos, si bien se ofrecían libros, se lo hacía a la par de medicinas, comestibles y otros artículos, todos ellos venidos de ultramar.
Pero en 1833, Marcos Sastre estableció la “Librería Argentina”, convirtiéndose así, en el primer librero criollo. Sin embargo, por ese vicio histórico del país, la emblemática creación del autor de “El temple Argentino” y de “Anagnosia”, subsistiría sólo hasta 1837, año en que por razones de prudencia política aconsejaron su cierre. No obstante, tras el cambio político operado en 1852, comenzó para Buenos Aires una nueva etapa en cuanto al periodismo, ediciones de libros, imprentas y por supuesto, para las librerías y los libreros.
De este modo, uno a uno los libreros se fueron sumando, pese a la repetida aparición de inolvidables ignorantes, generalmente uniformados, como el teniente coronel Gorleri, quien quemó en el ’78 libros “por Dios, Patria y Hogar”; para pasar a la historia como el gran quemador de libros.
Afortunadamente, en forma silenciosa y paralela, centenares de libreros llevaron a cabo su labor: abrir sus anaqueles a toda la ciudad, transformándola en una verdadera Biblioteca de Babel, o en aquel libro infinito que soñó Borges, para que hoy podamos remontar calle Corrientes como quien da una vuelta de página.
Hacer un listado de estos hacedores sería siempre injusto pero bien vale la pena mencionar en su honor por lo menos a dos de ellos: primero a Damián Carlos Hernández, para quien un libro era en sí, una biblioteca; ya que según cuentan sus allegados, cada vez que alguien preguntaba por un título, él siempre tenía otros dos para recomendarle a su cliente como complementos de lectura. Y segundo a un inmigrante ruso Manuel Gleizer, quien por salvar un momento malo de su vida, debió vender doscientos libros de su biblioteca personal a 40 centavos el tomo y terminó transformando su librería, en pleno corazón del barrio de Villa Crespo, en una meca a la que peregrinaban grandes escritores como Raúl González Tuñón y Leopoldo Marechal, por citar algunos.
Y esta idea de adentrarse en una librería como en un recinto sagrado la mantienen hoy en día libreros como Lisandro Landaeta, nieto de inmigrantes vascos y anarquistas, que levanta cada mañana la cortina metálica de su local sobre la Av. Corrienentes y para quien las respuestas a la preguntas pareciesen haberle sido reveladas previamente por alguna orden divina:
_ ¿A qué se debe esa mágica atracción que poseen las librerías?
_“Una librería es como un templo en donde el tiempo se detiene, uno pasa el umbral y la atmósfera se enrarece. El lector viene y a veces pregunta, pero por lo general, escudriña entre las estanterías, en las mesas, en las vitrinas como quien busca un tesoro, una obra que se le presente como una revelación”.
Landaeta parece un sacerdote laico de la lectura y habla de su trabajo con veneración. No hablará durante toda la entrevista de los libros más o menos vendidos, de la oferta y la demanda; sino más bien, de esa relación entre el lector y el libro que él presencia a diario con gran regocijo para su alma.
“Es intransferible lo que una persona siente cuando encuentra un libro que estaba buscando. Yo soy testigo, a veces, de emocionantes encuentros entre un autor y un lector. Eso es algo maravilloso. Ese descubrimiento me resulta sumamente gratificante”, dice.
_ ¿Igualmente, me imagino que habrá personas que compran libros solo por comprarlos, por poseerlos...?
_ “Si claro, pero esos son fácilmente identificables. Le diría que uno con los años hasta puede olerlos y distinguirlos”.
_ ¿Alguna vez sintió qué alguien se llevara un libro que usted creía que esa persona no merecía?
_”Claro, mentiría si dijera que no. Porque me ha pasado, que alguien se lleve un ejemplar y yo piense para mí: Este lo va a dejar arrumbado en un estante, que desperdicio; porque por otro lado, pienso que seguro hay alguien que está interesado en leerlo. Pero yo no puedo decirle: No, a usted no se lo vendo”, remarca con una risotada.
Por eso, todos los que alguna vez sacaron un libro de una biblioteca pública y puntualmente lo devolvieron para que otro pueda leerlo, y así: “el libro siga vivo”; entienden de lo que habla Landaeta. Que no es ni más ni menos que un principio de justicia, poética si se quiere, pero justicia en fin.
Lo cierto, es que Lisandro Landaeta deviene en librero cuando decide vender la panadería familiar que habían inaugurado sus abuelos. Y señala que de esta manera, su familia, sin proponérselo, confirmaría dos fenomenologías muy conocidas por los porteños: por un lado, la panadería puesta por inmigrantes anarquistas; y por otro lado, la que dictamina que es la tercera generación la que termina con el negocio familiar.
_ ¿Por qué decide poner una librería?
_”Por el amor que mi padre supo inculcarme hacia la lectura. Desde mi juventud acumulé libros que mis amigos venían a pedirme. Algunos no me los devolvían y entonces conocí el viejo refrán que dice: que existen dos clases de estúpidos, los que prestan libros y los que lo devuelven. Hasta que decidí, con mi padre ya mayor, vender la panadería y poner una librería. Así, podía seguir dándole libros a la gente y ganarme el sustento a la vez”.
_ Algo descubrió con sus amigos ¿ahora, puede descubrir la personalidad del cliente por el libro que compra?
_ “Optar por un libro es una hermosa decisión en la cual se manifiesta no solo la personalidad, o los intereses del comprador, sino también, su estado de ánimo o su espiritualidad”.
Su mensaje deja ver que buscar un libro es, en cierta forma, un acto de fe; y esclarece, a su vez, lo que podría transferirse como pulsión motora para todos aquellos libreros que un día decidieron poner libros a la venta. Pues qué es un buen librero, sino un lector que ofrece a los demás su amor por la lectura pidiendo solo a cambio un módico precio. No hay también en ello, de cierta forma, un acto de fe.
Claro que no todos los libreros exponen en sus vitrinas la misma “espiritualidad”; por el contrario, muchos se interesan meramente en ganar un buen dinero restándole ese grado de beatitud que tiene el oficio. En palabras de Landaeta: “No me interesa tener mis mesas llenas de best seller, o hacerle comprar a la gente tal o cual libro, sino que prefiero que cada persona tenga el libro que busca. Si viene un estudiante y me pide un ejemplar que le resulta oneroso, yo le aconsejo: llévese este, que es igual, pero de otra editorial y es un poco más económico”.
La surtida historia muestra que hubo y habrá, como pasa permanentemente en todas partes, libreros de y para todos los géneros y clases. Y como en un entramado manifiesto, que no acabara nunca, entre la ciudad y los libros, la realidad y la ficción, entre los libreros y la justicia poética; un genial Roberto Arlt, empleado en su adolescencia por otro librero, don Rafael Palumbo, retrataría para siempre aquella interrelación asombrosa a través del accionar de Silvio Astier en “El Juguete Rabioso”.
Este libro y todos los otros, diseminados en la ciudad, están ahí, esperando un lector que los desvele para, a su vez, ser desvelado. Y en esa relación espiritual siempre será bienvenido un buen librero. Un mediador como Lisandro Landaeta. Un sacerdote laico. Un paladín de la justicia poética que esgrima, como un amigo, el sabio consejo necesario.


Bibliografía utilizada para la reseña histórica:
“Librerías de valor patrimonial de Buenos Aires”, Dirección General de Patrimonio, Bs. As. (2003)

martes, 18 de diciembre de 2007

Entrevista


La otredad de lo uno



Federico García Lorca escribió en una carta a los críticos: “Cuando ya no tengamos trajes ni decorados, representaremos el teatro clásico en alpargatas. Y si no nos dejan levantar el tablado, representaremos en la calle, en las plazas de los pueblos. Y si tampoco nos dejasen así, representaremos en cuevas y haremos teatro oculto. Ante la realidad social el artista debe apasionarse”. El dramaturgo español nacido en Navarra fue asesinado en agosto de 1936 acusado de “hacer mas daño con la pluma que otros con la pistola”.

Cuarenta y cuatro años más tarde, en un pequeño pueblo bonaerense de la Argentina, donde no había ni escuelas ni profesores donde ir a estudiar teatro, nacía Mariano Asencio, un actor apasionado que demuestra que las balas no pueden matar al poeta.

Porque al actor y al dramaturgo los une, además de la admiración de uno por el otro, la misma forma de concebir el arte. Puesto que Mariano piensa que el actor, en cuanto artista, re-crea un texto y es, por eso, responsable de esa creación. Y entiende asimismo, que el teatro es una expresión artística perteneciente a un entramado ideológico y social, en el que el actor es a su vez, un comunicador, y en el cual, nadie hace arte por el arte.

Cuando Mariano era un niño gustaba de jugar a ser otros. Ahora, después de muchos años de trabajo y estudio, puede explicar que ese paso por el juego simbólico y de representación, que todo infante experimenta para construir la noción de símbolo, sería la semilla de su actual vocación.

Por eso, es lógico entender que para Mariano todas las personas pueden ser actores. Porque el juego es un idioma natural a todos los seres humanos. Sin embargo, él confía en la técnica como herramienta de desarrollo y crecimiento para aquel actor que decide subirse a un escenario. Es decir, que actor “se nace y se hace”.

En su formación actoral, trata de incorporar todos los métodos existentes; desde los que priorizan la forma exterior de lo que se esta actuando, hasta los que encumbran los contenidos o lo interno. “Por ejemplo: en la comedia se trabaja mucho con las formas corporales, las formas de moverse en el escenario y de qué manera lo que le pasa al personaje, pasa en el cuerpo”. Y aclara que: “de este modo se trabaja con tipificación, esteriotipo o prototipos. En cambio, en una obra realista o naturalista se prioriza lo que sería el trasfondo del personaje, se trabaja sobre su masa emocional. Entre esos dos polos está todo el abanico de la actuación: desde la comedia del arte italiana, hasta los autores realistas de fines del siglo XIX”.

Mariano Asencio en Terror y miserias del 3º Reich de Brecht


De hecho, él emplea diferentes caminos para acceder a un personaje. “Algunos métodos proponen como primera puerta el trabajo con el texto, es decir, un trabajo intelectual. Pero otros en cambio, formulan que es a partir del trabajo corporal del actor, de impulsos que salgan del aquí y ahora plasmados en propuestas escénicas, desde donde se creará el personaje”.

Lo cierto es que Mariano considera fundamental la verdad escénica. El actor, menos con formas impuestas, puede valerse de lo que más le convenga para ese momento. Como herramientas que puede utilizar según lo que tiene que representarse. Porque para él, si bien, actuar es un acto de creación, una indagación continua en la que hay que seguir buscando por todos lados; "siempre se debe tener en cuenta el concepto de verosimilitud que le otorgará organicidad y credibilidad a la actuación”.

Para abordar un personaje le resulta interesarte ver qué dice el personaje de sí mismo, qué dicen los demás personajes de él, y cuál es el contexto en el que se mueve. Es importante, según Mariano, mantener una comunicación permanentemente abierta con los demás actores con los que se comparte la escena. “Es preciso percibir al otro, para poder encontrar los tiempos, la cadencia, los ritmos que requiere ese acto”.

Por un lado, se ha escuchado decir a los poetas que el poema no se termina, se abandona. Por otro, los pintores argumentan que abandonan sus cuadros. Para no corregir indefinidamente, palabras unos y colores otros, renuncian a la búsqueda de lo bello. Mariano opina que los actores también abandonan, en cierta forma, la creación del personaje. Ceden arbitrariamente a su imperfección para detener una indagación que sería interminable.

Además, como el gran actor Peter Broock, él sostiene que: “para que exista teatro deben coexistir: un lugar vacío, alguien representado concientemente otra cosa, y una persona observando”. Para ambos el rol del actor dentro del teatro es fundamental. Es incluso, primario a la obra misma. Y esta visión tiene su antecedente directo en la propia etimología de la palabra. “Teatro” en griego quiere decir “acción”.

Y toda acción, indudablemente, tiene su consecuencia. Su derrotero de hechos relacionados que pueden, incluso, salirse de entre bambalinas y llegar hasta la calle, o también, hasta el fuero interno de cualquier persona.
Y es ahí, en ese instante, cuando el actor cobra la dimensión apasionada de la que hablaba el dramaturgo gitano. Y es ahí, precisamente, en esa histórica re-creación, donde Mariano Ascencio y García Lorca se dan la mano por siempre.



viernes, 12 de octubre de 2007

Poesía

El hilo primordial

Un niño juega con una varilla de metal
sobre el suelo de tierra de la herrería familiar.
Sus manos no saben lo existencial de su caricia
para otro niño
en un tirón de años por delante.
Quizás sospechen que apagaran incendios,
pero no que le servirán de espejo a las manos
de aquél niño;
que irá buscando en ellas arrugas y manchas
para hallar el hilo primordial en lo impugnable.

Ahora dibuja aviones y sueña con ser piloto,
desconoce la palabra: autobomba
y no sabe aún del dios
al que le elevará un templo.
Sus manos aprenderán un oficio,
obrarán con dignidad el sustento al otro niño.
Salvarán vidas. Proveerán abrigo. Sabrán darse,
ofrecerse a los suyos y ajenos por completo.
Esa será su más hermosa lección
sin siquiera proponérselo.

Sus manos, ahora pequeñas, serán luz;
aprenderán a despejar del mundo
todo lo que sobra y no es amor.

Sin embargo ahora él niño ata un delantal azul a su cintura,
abandona la varilla de los sueños
y se apresta a ayudar en la herrería.
Después, un tirón de años por delante,
tratará de ser padre,
y el otro niño tratará de ser hijo.
Hablarán con franqueza mirándose a los ojos.
Se respetarán. Siempre.
Y compartirán un saber necesario en sus pechos:
Un hombre es lo que le construye a los otros con sus manos.